miércoles, 13 de agosto de 2014

Las estrechas de discoteca

(INCISO: si has llegado a través de mi barquito de "Busco sonrisas" entonces pulsa AQUÍ)

Aquí adjunto otro de mis primeros poemas propios. En este caso se trata de algo parecido al clásico tetrástrofo monorrimo. Más en concreto: cuartetos hexadecasílabos con rima consonante en la forma AAAA. Como curiosidad, se podría hacer rap con este texto.

Las estrechas de discoteca

Vamos a hablar de ese tipo de mujer que es una estrecha,
Sobre todo en la discoteca, donde hay quien aprovecha
Para invitarla a una copa, algo de buena cosecha.
Y se queda satisfecha, pero alguno se despecha.

Analicemos: se le regala esa consumición
Con el propósito de llegar a la consumación
De una más que garantizada posterior relación
Que sin duda surge gracias a esa honesta invitación.

¡Qué maravilla! Cuánta utopía y más palabrería,
Se reúne más fantasía que en una librería.
Pero a pesar de la noble rima y buena simetría,
Todo lo que estoy diciendo es una burda tontería.

Sin rodeos, sé sincero, sin lugar a confusión:
“Quiero sexo, ¿estás de acuerdo? Pues pongamos protección”.
Y es perfecto, placentero y bueno por definición.
Por supuesto: mutuo acuerdo y buena comunicación.

¡Oh! Qué bonito me ha quedado, ¡sí!, soy un elocuente.
Lo malo viene cuando se considera suficiente
Que dicha copa vuelve a la mujer siempre complaciente,
Así lo entienden los clientes de bar con mente insolente.

Ellos no aportan nada, sólo pagan copas, que cuestan,
Y se sienten estafados si con un “no” les contestan.
Si ellas con ellos no se acuestan, así lo manifiestan:
“Ellas son las estrechas”. Y los machistas se molestan.

Reaccionan como el que ha comprado un producto estropeado,
Reclaman por ello el artículo por el que han pagado.
Pero hay algo que no entiendo, creo estar equivocado:
¿Qué defecto tenía esa copa con la que han invitado?

¡Ah, es la moneda de cambio!, que como una batuta
Dirige toda libertad de decisión absoluta,
Un intercambio comercial donde nadie le discuta.
Pues la que entra en el trueque se denomina así: puta.

Qué mal suena, ¿verdad?, hasta parezco maleducado.
Pero es lo que se niega en público y se afirma en privado,
Así es como se llamaría y no soy exagerado.
Sólo hablo sin eufemismos, me tiene sin cuidado.

Por esa razón son estrechas: porque no están en venta,
Aunque se disimule la compra con vino o absenta.
Si te desea, no hará falta copa aunque esté sedienta.
Las mujeres no son una mercancía, date cuenta.

En breve publicaré el vídeo donde lo recito yo mismo en mi canal de YouTube. Si quieres leer el resto de poesía que escribo, pulsa la clasificación de entradas de Poemas propios.

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